Hice una reservación con Ken a las 3:30 PM. Llegué al hotel a las 5:45 PM. El estacionamiento tenía un lugar disponible para discapacitados. Había un segundo lugar, pero estaba ocupado. La rampa estaba a la izquierda del lugar ocupado y cerca de la puerta principal. La rampa permitía maniobrar fácilmente a una persona en silla de ruedas o caminar sin dificultades a una persona con una discapacidad.
Llegué a la recepción y un hombre me esperaba para brindarme su ayuda. Me preguntó mi nombre y me informó que se llamaba Abha. En ese momento, eran las 5:52 PM. Me confirmó que tenía una habitación apta para discapacitados y me informó que se trataba de una suite con un sofá cama. Abha procesó mi tarjeta de crédito, nos entregó la tarjeta de acceso y nos dijo que la habitación estaba al final del pasillo y que no quedaba lejos. No estaba demasiado lejos para una persona discapacitada.
Usé la tarjeta de acceso a la habitación que era fácil de utilizar para una persona en silla de ruedas. La habitación era amplia y el baño estaba justo detrás de la puerta. La puerta del baño se abría hacia afuera lo que facilitaba la entrada o salida del baño en silla de ruedas. La puerta se abría con facilidad y la perilla giraba sin problemas. El baño estaba equipado con barras en las paredes, ubicadas a un lado del inodoro y dentro de la bañera. Había tres barandas dentro de la bañera. Había una baranda en la pared de enfrente de la bañera, y un pasamanos y soporte para toalla junto al inodoro. Estas barandas estaban a mi alcance y me permitieron moverme con facilidad dentro del baño. La ducha contaba con un cabezal de ducha portátil para uso manual. La ducha estaba a nivel del piso. Era fácil bañarse mientras permanecía sentado y no temía caerme gracias a los pasamanos. Las luces funcionaban adecuadamente. El piso no era resbaladizo aún cuando estaba húmedo. El lavabo era bajo y pude lavarme los dientes y las manos sin demasiado esfuerzo. La silla de ruedas entraba sin problemas debajo del lavabo en el baño y del mostrador con fregadero y el escritorio en la habitación.
El horno de microondas y el refrigerador estaban a mi alcance. La habitación para discapacitados me facilitó el uso del televisor a través de un control remoto. Era fácil acceder al asiento empotrado debajo de la ventana y la habitación tenía una cama tamaño queen. En el escritorio estaba la lista de canales y había una mesa de café enfrente del sofá cama. Se podía retirar y mover para facilitar el movimiento en la silla de ruedas o para armar el sofá cama. La luz principal de la habitación estaba ubicada a la derecha de la cama. Podía prender o apagar las luces sin moverme de la cama.
La habitación para discapacitados estaba bien diseñada, lo cual hizo que mi visita al hotel se transformara en una experiencia fácil y cómoda y que me pudiera desenvolver sin problemas. Mi esposo no tuvo que ayudarme y pude disfrutar del hotel y de sus comodidades por mis propios medios.






