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Augusta (Ft. Gordon), GA

Llegué al hotel a las 8:00 PM. El lugar estaba bien iluminado en la noche y el estacionamiento estaba casi lleno. Ubiqué el espacio de estacionamiento para discapacitados y la rampa de acceso en el lado izquierdo del hotel desde la entrada principal. Este hotel tenía tres espacios de estacionamiento señalizados para el uso de discapacitados. Después de estacionar, subí la rampa e ingresé por la puerta principal para registrarme en el área del vestíbulo. El estacionamiento para discapacitados y la rampa facilitan la tarea de maniobrar con una silla de ruedas o de subir caminando la rampa a una persona que sufre cualquier tipo de discapacidad.

Me acerqué a la recepción y después de esperar dos minutos, toqué el timbre para ser atendido. Una empleada que había estado parada detrás de mí en el área del desayuno me saludó. "Acá estoy", me dijo cuando escuchó el timbre e inmediatamente interrumpió lo que estaba haciendo para venir a ayudarme. Me preguntó mi nombre y me informó que las computadoras no estaban funcionando. Me preguntó por el tipo de reservación que tenía, pero me dijo que como la capacidad del hotel estaba casi completa, sólo quedaban dos suites. Le respondí que había reservado una suite para discapacitados en el tercer piso con Jay. Después de revisar sus anotaciones dijo, "Está bien". Me entregó una tarjeta para que la llenara. Me preguntó por la tarifa que me habían cotizado y después me dijo el monto total por mi habitación. Le entregué mi tarjeta de crédito. Ella la procesó y me pidió que firmara. Miró mi tarjeta de crédito por el reverso para comparar la firma al dorso con la firma en el formulario. Me entregó una tarjeta de acceso a mi habitación, un formulario con el número de mi habitación escrito y mencionó el número de mi habitación en voz alta en el área vacía del vestíbulo. Después me deseó buenas noches y me pidió que disfrutara de mi estadía.

Tomé el elevador hasta el tercer piso. Los botones del elevador eran lo suficientemente bajos como para poder alcanzarlos desde una silla de ruedas. Eran fáciles de presionar y la puerta se abrió dándome el tiempo suficiente para entrar y salir del elevador. Mi habitación estaba ubicada al final del corredor. Esto no es demasiado cómodo para una persona en silla de ruedas o una persona con dificultades para caminar. La habitación estaba muy lejos del elevador. La distancia era demasiado larga para una persona con una discapacidad física.

Usé la tarjeta de acceso para abrir la puerta. Este proceso fue simple y pude manipular el picaporte fácilmente para abrir la puerta. Al abrir la puerta, me sorprendió el gran tamaño y amplitud de la habitación. La puerta de entrada tenía dos mirillas. Una de ellas era para una persona de altura normal que pudiera estar de pie y la otra para una persona en silla de ruedas. Esta era una característica excelente de la habitación. Podía ver quién tocaba la puerta desde la silla sin tener que esforzarme o intentar pararme para usar la mirilla.

Después de entrar en la habitación, el baño estaba ubicado a mi izquierda. La puerta del baño se abría hacia afuera lo que facilitó la entrada o salida del baño en silla de ruedas. La puerta se abría con facilidad y la perilla giraba sin problemas. El baño estaba equipado con barras en las paredes, ubicadas a un lado del inodoro y al costado y dentro de la bañera. Las luces funcionaban normalmente con excepción de una que no funcionaba sobre la bañera. Había tres barandas dentro de la bañera. Había una baranda en la pared de enfrente de la bañera, y un pasamanos y soporte para toalla junto al inodoro. Estas barandas estaban a mi alcance y me permitieron moverme con facilidad dentro del baño. El piso del baño era muy resbaloso y esto era peligroso. No estaba húmedo pero me dio la sensación de que me iba a resbalar cuando intenté caminar. Por la debilidad de mis piernas, tuve que usar las barandas para evitar caerme. El lavabo era bajo y pude lavarme los dientes y las manos sin demasiado esfuerzo. La silla de ruedas entraba con comodidad debajo del lavabo y me daba el espacio suficiente para maniobrar al lavarme la cara, mis dientes o utilizaba el secador del hotel colocado cerca del lavabo para secar mi cabello. El día de mi salida utilicé la bañera. Las tres barras para discapacitados me permitieron mantener mi equilibrio sin caerme. El cabezal de ducha portátil para uso manual y la amplitud de la bañera me permitieron bañarme con facilidad mientras permanecía sentado. Pude moverme fácilmente desde la silla hasta la bañera y viceversa gracias a la altura de la bañera.

Las áreas del dormitorio/cocina/living eran muy espaciosas. A mi izquierda, había una mesa para comer con capacidad para dos personas lo suficientemente alta como para poder comer en la silla de ruedas. Los gabinetes de la cocina estaban demasiado altos para poder alcanzarlos desde la silla de ruedas. La habitación debería contar con una herramienta accesoria manual para extender la capacidad de agarre, conforme a los requerimientos de la ADA. El fregadero, horno de microondas sobre el mostrador y el refrigerador estaban a la altura de la cintura, lo que facilitaba su manejo desde una silla de ruedas. Podía lavarme las manos o los platos y era fácil abrir y cerrar los grifos. Los picaportes de la puerta del armario y la puerta principal están a la altura de la cintura, lo que facilita a una persona en silla de ruedas la tarea de abrirlas o cerrarlas . Las cortinas de la ventana sobre el sofá cama tenían una barra con aros en sus extremos para facilitar la tarea de abrir las cortinas y mirar hacia afuera. Era fácil alcanzar la barra desde la silla de ruedas. El sofá cama y el escritorio eran de muy baja altura, de manera que podía moverme con facilidad desde la silla de ruedas al asiento junto a la ventana o a la silla del escritorio si decidía salir de la silla de ruedas. El televisor estaba encima del armario. Pude acceder a los diferentes canales gracias al control remoto ubicado junto a la cama. La tarjeta con la lista de canales estaba sobre el armario al lado del televisor. Desde la silla de ruedas no hubiese podido alcanzarla porque estaba fuera de mi alcance. En una habitación conforme a la ADA, la lista de canales debería estar colocada sobre el escritorio a una altura más baja o cerca del control remoto junto a la cama. Había una mesa esquinera frente al sofá cama. Se podría retirar o mover para facilitar el movimiento desde de la silla de ruedas si fuera necesario o para armar el sofá cama. La cama era lo suficientemente baja como para moverme desde mi silla hasta la cama. Las luces principales de la habitación estaban ubicadas a la derecha de la cama. Podía encender y apagar las luces por la noche sin tener que salir de la cama. Podía apagar el televisor con el control remoto sin tener que moverme de la cama. El reloj despertador de la habitación no funcionaba correctamente. No podía saber la hora correcta sin mirar al televisor para determinar qué hora era. Titilaba constantemente y cambiaba de hora. No pude usarlo para despertarme la mañana siguiente y tuve que llamar a recepción para que me despertaran con una llamada.

En general, la habitación de la ADA me facilitó muchísimo la visita al hotel. Pude cuidarme por mis propios medios sin recibir demasiada ayuda de mis familiares debido a la disposición, apta para discapacitados, de la habitación. Pude recorrer el interior y el exterior del hotel e ir a desayunar solo. Pude servirme sin ayuda porque los mostradores y demás elementos estaban al alcance de los huéspedes en silla de ruedas.

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